Toniná reabre sus puertas: el renacimiento de una de las ciudades mayas más imponentes de Mesoamérica

- Toniná es una imponente zona arqueológica que, a través de su arquitectura conecta los cielos con el inframundo, pues está alineada con el movimento solar y los equinoccios, haciendo de ella, además de un centro ceremonial, un observatorio astronómico.
La reapertura de la Zona Arqueológica de Toniná, en Ocosingo, Chiapas, marca un momento clave para el turismo cultural y sostenible en México. Más que la reactivación de un sitio histórico, representa el regreso de uno de los complejos arqueológicos más enigmáticos y monumentales del mundo maya, consolidando a Chiapas como un destino estratégico dentro del mapa turístico nacional e internacional.
Este anuncio se da en un contexto en el que el turismo cultural continúa ganando relevancia. De acuerdo con datos de la Secretaría de Turismo de México, nuestro país se mantiene como uno de los más visitados del mundo, con una creciente demanda de experiencias auténticas vinculadas al patrimonio histórico y las culturas originarias. En este escenario, la reapertura de Toniná fortalece la oferta del sureste mexicano, particularmente en Chiapas, una región clave por su riqueza natural, arqueológica y cultural.
La reapertura fue posible gracias a la publicación de un decreto en el Diario Oficial de la Federación que declaró de utilidad pública la recuperación de más de nueve hectáreas dentro de la zona de monumentos arqueológicos. Este hecho además de permitir el acceso al sitio, envía un mensaje contundente: el patrimonio cultural de México es inalienable y debe estar al servicio de la sociedad. “Representa un acto de recuperación patrimonial y soberanía cultural, que nos hace sentir orgullosos, porque se está recobrando lo que nos pertenece a todos, junto con el derecho de conocer su grandeza, y por supuesto, disfrutarlo” mencionó Eduardo Ramírez Aguilar, Gobernador del Estado de Chiapas.
Toniná emerge así como símbolo de defensa, conservación y acceso al legado histórico, reafirmando que las culturas originarias son la base de la identidad nacional. “Y eso es digno de compartirlo al mundo” continúa Ramírez Aguilar.
Dicha zona arqueológica ofrece una experiencia distinta a otros grandes centros ceremoniales como Palenque o Chichén Itzá.
Su principal distintivo es su arquitectura vertical: una acrópolis construida sobre una montaña modificada artificialmente que alcanza los 75 metros de altura, superando incluso a la Pirámide del Sol de Teotihuacán, y compuesta por siete plataformas conectadas por más de 260 escalones. Este diseño refleja un alto grado de sofisticación arquitectónica y una profunda relación con la cosmovisión maya, al alinear sus estructuras con el movimiento solar y los equinoccios.
“Estamos muy entusiasmados porque visitarla es una experiencia arqueológica única en el mundo maya” indicó Segundo Guillén Gordillo, Secretario de Turismo del Estado de Chiapas. Toniná fue, además, uno de los últimos bastiones del llamado Viejo Imperio Maya, con registros que datan hasta el año 909, convirtiéndola en una pieza clave para comprender el ocaso de esta civilización.
Más allá de su valor histórico, la reapertura de Toniná representa una oportunidad tangible de desarrollo económico para las comunidades locales. Es una ventana de oportunidad al pilar que, desde la estrategia de trabajo del gobierno local se planteó que es el turismo sostenible y desarrollo local, pues con la reactivación turística se impulsan servicios como hospedaje, guías comunitarios y gastronomía en la región, fomentando un modelo de negocio que beneficia directamente a la población.
Este enfoque está alineado con tendencias globales que priorizan experiencias responsables y de bajo impacto ambiental, donde el visitante forma parte de éste al integrarse y respetar el entorno.
Adicional, Toniná forma parte de la llamada Ruta Maya, conectando destinos clave como San Cristóbal de las Casas, Palenque y la Selva Lacandona, lo que permite a los viajeros construir recorridos más amplios y enriquecedores por el sureste mexicano.
El sitio es accesible desde distintos puntos del estado:
- Desde Tuxtla Gutiérrez: 152 km (aprox. 3.5 horas).
- Desde San Cristóbal de las Casas: 95 km (aprox. 2 horas 45 minutos).
- Desde Comitán: 103 km (aprox. 2 horas 40 minutos).
- Desde Ocosingo, la zona arqueológica se encuentra a tan solo 13 kilómetros (30 minutos), lo que facilita su visita como parte de una ruta regional.
Recorrer Toniná es adentrarse en un laberinto de templos, palacios y relieves que narran historias de poder, guerra y espiritualidad. Sus esculturas de cautivos, sus pasadizos subterráneos y su monumentalidad la convierten en una experiencia inmersiva que va más allá del turismo tradicional.
En un momento en el que los viajeros buscan conexiones más profundas con la historia y la naturaleza, Toniná resurge como un destino imprescindible: un espacio donde el pasado además de observarse, se palpa.
Visitar Toniná hoy es ser testigo de un renacimiento cultural y de una de las expresiones más poderosas de la civilización maya.
