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	<title>Columnas Archivos - La Chispa de Chiapas</title>
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	<description>Llevando la informacion a todos lados</description>
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	<title>Columnas Archivos - La Chispa de Chiapas</title>
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		<title>ABANICO/ La confianza se aprende</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 06:23:44 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Ivette Estrada El liderazgo, negociación y tipos de interacción es una enseñanza que aparece en los primeros años de manera consistente y casi imperceptible con marcadas diferencias entre niñas y niños, Es durante la infancia cuando se despliegan los principales sesgos silentes de género. Así, mientras a ellos se les permite explorar, equivocarse y&#8230;</p>
<p>El cargo <a href="https://lachispadechiapas.com.mx/columnistas/abanico-la-confianza-se-aprende/">ABANICO/ La confianza se aprende</a> apareció primero en <a href="https://lachispadechiapas.com.mx">La Chispa de Chiapas</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Ivette Estrada</strong></p>
<p>El liderazgo, negociación y tipos de interacción es una enseñanza que aparece en los primeros años de manera consistente y casi imperceptible con marcadas diferencias entre niñas y niños,</p>
<p>Es durante la infancia cuando se despliegan los principales sesgos silentes de género.</p>
<p>Así, mientras a ellos se les permite explorar, equivocarse y competir, a ellas se les exhorta a agradar, cuidar y adaptarse. Estos mandatos no explícitos, pero si consistentes, determinan la manera en la que los niños se relacionarán con su propia voz, tomarán decisiones e, incluso, considerarán cuál es el espacio legítimo ocupar.</p>
<p>La confianza no es una diferencia natural. Es una construcción social.</p>
<p>Esa forma de aprender a estar en el mundo no se queda en la infancia; con el tiempo se vuelve visible y mensurable.</p>
<p>Aunque en los primeros años niñas y niños reportan niveles similares de confianza,  entre los 8 y los 14 años, la confianza de las niñas disminuye de forma significativa. La de los niños se mantiene relativamente estable. Durante la adolescencia, ellos tienden a reportar mayores niveles de autoestima. Es el resultado de años de socialización.</p>
<p>El proceso mediante el cual aprendemos las normas, valores, creencias, lenguajes, comportamientos y roles que nos permiten vivir dentro de una sociedad, incide directamente en la confianza.</p>
<p>Desde la infancia, muchas niñas aprenden a dudar antes de hablar, a pedir permiso en lugar de decidir y a esperar validación antes de actuar. Con el tiempo, esa forma de relacionarse con el mundo se traduce en una menor disposición a negociar.</p>
<p>Los efectos de esta diferencia no son menores. En países de la OCDE, incluso cuando las mujeres alcanzan niveles educativos similares o superiores, sus ingresos siguen siendo, alrededor de 12% menores que los de los hombres.</p>
<p>Estimada Rebel, plataforma de mentoría para el crecimiento profesional de las mujeres, es tajante: Si queremos más mujeres que lideren, tomen decisiones y construyan trayectorias propias, no basta con decirles que pueden. Implica enseñarles a expresar desacuerdo sin culpa, decidir sin depender de validación constante y  entender que negociar no es ser difícil, sino tener claridad sobre el propio valor.</p>
<p>Existen tres aprendizajes esenciales: normalizar el desacuerdo como parte de la convivencia, Practicar decisiones pequeñas… para que las grandes no den miedo y enseñar a pedir lo que necesitan sin disculparse.</p>
<p>Estas son acciones prácticas y cruciales:</p>
<p>Pedirles su opinión incluso cuando no coincide con la adulta: “¿Tú qué harías distinto?”, celebrar el desacuerdo bien expresado: “Qué bueno que lo dijiste, aunque no pensemos igual.”, modelar desacuerdos respetuosos entre personas adultas frente a ellas y evitar frases que castigan la diferencia: “No seas exagerada”, “No hagas drama”, “No contestes”. Con esto se aprende a que disentir no rompe vínculos.</p>
<p>En tanto, darles opciones reales: elegir ropa, menú, ruta, actividad, preguntar: “¿Qué prefieres tú?” y sostener la decisión sin corregirla, permitir que cambien de opinión sin culpa: “Revisar también es parte de decidir.” Son acciones que refuerzan la autonomía.</p>
<p>Al mismo tiempo sustituir “perdón, ¿puedo…?” por “necesito…” o “quiero…”, practicar frases de negociación en juegos: “Propongo esto.”, “No me funciona, ¿qué otra opción hay?” y reforzar cuando expresan límites: “Gracias por decirlo con claridad.”, genera que la negociación deje de ser transgresión y se vuelve herramienta.</p>
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		<title>ABANICO/ Reputación como sentido</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 06:45:24 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Ivette Estrada En medio de la volatilidad e incertidumbre, la reputación se convierte en una red de apoyo y credibilidad. Es el intangible que sostiene la dignidad de una marca. No es un atributo comunicacional: es un fenómeno humano. No nace de lo que una marca dice, sino de lo que encarna. No se&#8230;</p>
<p>El cargo <a href="https://lachispadechiapas.com.mx/columnistas/abanico-reputacion-como-sentido/">ABANICO/ Reputación como sentido</a> apareció primero en <a href="https://lachispadechiapas.com.mx">La Chispa de Chiapas</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Ivette Estrada</strong></p>
<p>En medio de la volatilidad e incertidumbre, la reputación se convierte en una red de apoyo y credibilidad. Es el intangible que sostiene la dignidad de una marca.</p>
<p>No es un atributo comunicacional: es un fenómeno humano. No nace de lo que una marca dice, sino de lo que encarna. No se construye con campañas, sino con coherencias. Y no se sostiene con métricas, sino con memoria emocional. Por eso, su valor es cada vez más grande y significativo.</p>
<p>En un mundo saturado de mensajes, la reputación se ha convertido en el intangible que no puede falsificarse. Representa la ética cotidiana.</p>
<p>Posee tres fuerzas invisibles la sostienen, aunque pocas veces se nombran: Coherencia, memoria emocional y narrativa.</p>
<p>La coherencia o alineación entre lo que la marca dice, hace y representa. No solo en discursos, sino en gestos, silencios, decisiones y atmósferas.</p>
<p>Memoria emocional. La reputación se forma en la experiencia íntima del otro, en cómo lo hiciste sentir, cómo lo trataste y qué dejaste en su vida.</p>
<p>Ética narrativa. No basta con transparencia. Se necesita honrar la dignidad del otro, que no manipule, reduzca o convierta al público en objeto.</p>
<p>Estos tres elementos definen una nueva dimensión de la reputación.</p>
<p>Aso, la credibilidad es necesaria, pero insuficiente. La transparencia es valiosa, pero no garantiza la profundidad requerida. La reputación se construye en un territorio más hondo, natural y orgánico: la vida cotidiana de la organización.</p>
<p>Va más allá de la cultura. Implica cómo se habla dentro, la manera en la que se resuelven conflictos y se reconoce el trabajo. Pero también cómo se escucha al público, se repara un error o se agradece.</p>
<p>La reputación está integrada de signos y símbolos como la estética, tono, presencia y la forma de aparecer en el mundo. También la conforman las micro decisiones éticas: un correo, un trato, un gesto e incluso una omisión.</p>
<p>La reputación es la suma de todas las veces que una marca eligió la dignidad por encima de la conveniencia.</p>
<p>La reputación es un rito. Uno que se cultiva, cuida y sostiene con constancia. Un rito donde cada palabra importa, donde cada mensaje es un acto de reconocimiento, donde comunicar es humanizar.</p>
<p>Cuando una marca entiende esto, deja de “gestionar reputación” y empieza a vivirla. Porque la reputación no es lo que la marca dice de sí misma. Es lo que los otros sienten cuando la encuentran.</p>
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		<title>ABANICO/ Disyuntiva femenina</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 10:01:09 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Ivette Estrada Entre las mujeres jóvenes aparece una duda persistente: cómo integrar vida personal y avance profesional sin fracturas. En apariencia, parece una elección excluyente. O abrazar ambas al mismo tiempo. Pero el camino certero no exige exclusión ni el “todo al mismo tiempo”. En la narrativa tradicional, una mujer construye una carrera con&#8230;</p>
<p>El cargo <a href="https://lachispadechiapas.com.mx/columnistas/abanico-disyuntiva-femenina/">ABANICO/ Disyuntiva femenina</a> apareció primero en <a href="https://lachispadechiapas.com.mx">La Chispa de Chiapas</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Ivette Estrada</strong></p>
<p>Entre las mujeres jóvenes aparece una duda persistente: cómo integrar vida personal y avance profesional sin fracturas. En apariencia, parece una elección excluyente. O abrazar ambas al mismo tiempo. Pero el camino certero no exige exclusión ni el “todo al mismo tiempo”.</p>
<p>En la narrativa tradicional, una mujer construye una carrera con pausas marcadas y, por ende, con estancamientos o retrocesos. Es como si las pausas para maternidad, cuidado, atención o salud rompieran un pacto de profesionalismo. Como si esta dicotomía decidiera qué queremos ser y hacer, sin cortapisas ni negociación. Una bifurcación entre vida personal y profesional.</p>
<p>A esta disyuntiva se suman las tareas domésticas que representan hasta ocho horas adicionales al trabajo formal. Todo esto mientras se normaliza el conocido 12% menos de percepciones salariales por trabajo igual al de los hombres. Estas condiciones refuerzan una narrativa que insiste en acotar a la mujer al ámbito doméstico, reducto de silencio e invisibilidad.</p>
<p>Este mapa/decálogo propone otra ruta. Una que reconoce la complejidad de la vida femenina y ofrece herramientas para navegarla sin renunciar a la ambición, al deseo, ni a la plenitud.</p>
<p>Nombrar la trampa estructural. No es una “decisión personal”. Vivimos un sistema que penaliza la maternidad, premia la disponibilidad absoluta, castiga las pausas y romantiza el sacrificio femenino. Nombrarlo libera culpa y permite diseñar estrategias.<br />
<strong>Diferenciar tres tiempos vitales.</strong></p>
<p>Las mujeres jóvenes suelen sentir que todo debe ocurrir al mismo tiempo. Pero no es así. Existen tres momentos:</p>
<p>Tiempo de construcción profesional: bases, reputación, redes y primeras victorias.</p>
<p>Tiempo de exploración afectiva: vínculos, pareja, deseo e identidad.</p>
<p>Tiempo de cuidado: maternidad, familia, salud.</p>
<p>La clave no es elegir uno, sino ordenarlos según las prioridades y recursos individuales.</p>
<p>Diseñar una carrera antifrágil.</p>
<p>Es decir, que no se rompe con pausas, sino que se adapta. Esto implica: desarrollar habilidades transferibles, documentar logros, crear redes sólidas, cultivar reputación ética y tener proyectos propios como libros, cursos y consultorías.</p>
<p>Así, si llega una pausa, no destruye la trayectoria.</p>
<p>Negociar desde la claridad, no desde la culpa. Las mujeres jóvenes suelen pedir “perdón por existir” en el trabajo. Deben aprender a negociar tiempos, pedir recursos, exigir reconocimiento, rechazar cargas invisibles y poner límites sin justificarse.<br />
Elegir parejas que no compitan con su luz. Este punto es crucial. Se debe excluir una pareja que se siente amenazada por tu éxito, exige disponibilidad emocional ilimitada o infantiliza tus logros, Ese es un riesgo profesional. Opta por quien celebra tu ambición, respeta tus tiempos y no compite con tu brillo.<br />
Construir una red de mujeres aliadas. No solo amigas: aliadas estratégicas. Mujeres que recomiendan, abren puertas, comparten oportunidades, alertan sobre riesgos y sostienen emocionalmente. La sororidad estratégica es una herramienta de supervivencia profesional.<br />
Crear un archivo de logros. Porque la memoria institucional es corta y sesgada crea un archivo con proyectos, métricas, reconocimientos, testimonios y resultados. Esto sirve para ascensos, negociaciones y movilidad.<br />
Planear la maternidad como un proyecto, no como un accidente. Si desean ser madres, deben planearlo como un proyecto financiero, de salud, corresponsabilidad y carrera. No como un evento que “interrumpe” la vida.<br />
Aceptar que no todo se puede tener al mismo tiempo, pero sí a lo largo de la vida. La presión de “tenerlo todo ya” destruye carreras. Conviene priorizar, secuenciar y sostener el deseo a largo plazo.<br />
Recordar que la vida personal es un proyecto valioso. El amor no es un obstáculo, la ternura no es debilidad, la compañía no es distracción y la vida afectiva construye sentido.</p>
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		<title>ABANICO/ La belleza se democratiza, diversifica y politiza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2026 08:55:45 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Ivette Estrada La mirada del consumidor derrumba el concepto clásico de belleza y lo sitúa a la par de la credibilidad, aunque para ello deba ser paradójica y abrazar lo “feo”. El atributo estético hoy es una estrategia de posicionamiento. Es decir, un lenguaje de mercado e incluso un criterio de pertenencia. No es&#8230;</p>
<p>El cargo <a href="https://lachispadechiapas.com.mx/columnistas/abanico-la-belleza-se-democratiza-diversifica-y-politiza/">ABANICO/ La belleza se democratiza, diversifica y politiza</a> apareció primero en <a href="https://lachispadechiapas.com.mx">La Chispa de Chiapas</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Ivette Estrada</strong></p>
<p>La mirada del consumidor derrumba el concepto clásico de belleza y lo sitúa a la par de la credibilidad, aunque para ello deba ser paradójica y abrazar lo “feo”.</p>
<p>El atributo estético hoy es una estrategia de posicionamiento. Es decir, un lenguaje de mercado e incluso un criterio de pertenencia. No es una moda: es un reordenamiento profundo de cómo las marcas construyen identidad y cómo los consumidores interpretan el mundo.</p>
<p>Hoy la belleza no se limita a “lo bonito”. Es un marco narrativo que define la personalidad, aura y ética del producto, su relación con el consumidor, las emociones que activa y la comunidad que convoca: lo adorable, minimalista, grotesco, kitsch o disruptivo.</p>
<p>La belleza y fealdad se convierten en ecosistemas emocionales. Oscilan entre nuevas percepciones y valores. Ese movimiento pendular las ubica en el mismo lugar. ¿Por qué ocurre esta simbiosis?</p>
<p>Lo adorable, lo que llamamos cute, tierno, suave, pequeño o redondeado aumenta porque reduce la ansiedad en un mundo saturado de incertidumbre. Genera respuestas de cuidado y empatía. Al mismo tiempo humaniza productos y servicios y genera apego inmediato.</p>
<p>Es la misma lógica que hace irresistibles a los cachorros, pero aplicada a bancos, apps, seguros, comida, tecnología… Lo adorable funciona como un refugio emocional.</p>
<p>Pero a la par, lo “feo”, lo que consideramos extraño, torpe, grotesco y antiestético, también gana terreno porque rompe la saturación de lo perfecto, se siente auténtico, honesto, sin filtros. Logra conectar con generaciones cansadas de la estética aspiracional y permite ironía, humor, irreverencia. Lo feo se vuelve un acto de resistencia. Enfrenta la estética pulida tradicionalmente impuesta.</p>
<p>Entonces aparece una verdad ineludible: la belleza es un campo de batalla cultural. Lo que hoy se considera bello o feo puede ser obsoleto mañana al prevalecer otros factores en la percepción que deja de ser efímera y se vuelve un referente contextual, cultural, político e incluso económico y emocional.</p>
<p>Ante esto las marcas migran de la “belleza objetiva” o paradigmática a la narrativa: no importa si el producto es bello, sino qué historia de belleza encarna.</p>
<p>El producto ya no se vende por lo que hace, sino por quién es. Aparecen entonces calificativos impensados: Un yogurt puede ser “tierno”, el banco “amable”, la cerveza “fea pero honesta”, el automóvil “rudo y orgullosamente imperfecto”. La belleza se convierte en personalidad de marca, no en atributo visual.</p>
<p>Entonces el concepto de belleza se transforma radicalmente: Lo bello es lo que te hace sentir acompañado, visto y contenido. También aquello que cuida al planeta, personas, animales o comunidad. Y belleza también es lo que refleja quién eres, incluso si es raro, torpe, excéntrico o “feo”.</p>
<p>En la narrativa contemporánea, la belleza ya no describe, estructura la trama. Y en cualquier tipo de narrativas, sean cute, grotescas, minimalistas, kitsch o brutalistas, la estética deja de ser un atributo impuesto y descontextualizado para asumir la personalidad de la historia y las marcas.</p>
<p>Entonces los paradigmas estéticos rígidos pierden autoridad, la belleza deja de ser un criterio de exclusión, lo feo deja de ser un estigma y la percepción se vuelve más plural, sensible y humana. Y la narración es el primer territorio donde la inclusión se vuelve posible.</p>
<p>El cargo <a href="https://lachispadechiapas.com.mx/columnistas/abanico-la-belleza-se-democratiza-diversifica-y-politiza/">ABANICO/ La belleza se democratiza, diversifica y politiza</a> apareció primero en <a href="https://lachispadechiapas.com.mx">La Chispa de Chiapas</a>.</p>
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		<title>ABANICO/ Sueños como mensajes. Cuando el alma habla en otro idioma</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Mar 2026 09:33:48 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Ivette Estrada La vida es sueño. Porque Pedro Calderón de la Barca supo que era una realidad en otro plano, pero siempre nuestra. Así, hay sueños que no buscan interpretarse sino reconocerse. No son metáforas ni fantasías; son visitas, alertas, consuelos, llamadas. Son la forma en que algo más grande —Dios, la memoria ancestral,&#8230;</p>
<p>El cargo <a href="https://lachispadechiapas.com.mx/columnistas/abanico-suenos-como-mensajes-cuando-el-alma-habla-en-otro-idioma/">ABANICO/ Sueños como mensajes. Cuando el alma habla en otro idioma</a> apareció primero en <a href="https://lachispadechiapas.com.mx">La Chispa de Chiapas</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Ivette Estrada</strong></p>
<p>La vida es sueño. Porque Pedro Calderón de la Barca supo que era una realidad en otro plano, pero siempre nuestra. Así, hay sueños que no buscan interpretarse sino reconocerse.</p>
<p>No son metáforas ni fantasías; son visitas, alertas, consuelos, llamadas.</p>
<p>Son la forma en que algo más grande —Dios, la memoria ancestral, la intuición profunda— nos toca sin pedir permiso.</p>
<p>En muchas tradiciones, el sueño es el único espacio donde Dios puede hablarnos sin que la mente interfiera.</p>
<p>Ahí no hay máscaras, no hay defensas, no hay lógica que censure. Solo queda la verdad desnuda, esa que en la vigilia no nos atrevemos a mirar.</p>
<p>Entonces el sueño no explica: revela. No argumenta: susurra. No ordena: invita.</p>
<p>A veces soñamos con personas que no hemos visto en años, y al día siguiente nos escriben. O con alguien que está lejos, y al despertar sentimos su emoción como si fuera nuestra. Eso no es casualidad: es conexión.</p>
<p>Los sueños son la prueba de que la conciencia no termina en el cuerpo. Que hay hilos invisibles que nos unen a otros seres, y que en la noche esos hilos vibran con más fuerza.</p>
<p>Y aquí aparece otra de las voces de Dios: la intuición es un órgano de conocimiento tan real como la vista o el oído. Solo que opera en otra frecuencia y muchas veces los sueños son su lenguaje, aunque no el único.</p>
<p>Pero en los sueños, la intuición nos muestra peligros que aún no vemos, decisiones que ya tomamos por dentro, despedidas que el alma ya aceptó, caminos que se abren, respuestas que no caben en palabras. El sueño no necesita lógica porque trabaja con verdades profundas.</p>
<p>Hay sueños que llegan cuando más los necesitamos. Sueños donde aparece alguien que ya no está, pero viene a decirnos que sigue acompañándonos. Sueños donde recibimos un abrazo que en la vida despierta ya no es posible. Sueños donde el dolor se acomoda, se suaviza, se vuelve respirable. Ese consuelo no es imaginario: es real.</p>
<p>Y el sueño también es cofre del subconsciente que guarda todo: lo vivido, lo callado, lo temido, lo deseado. Y en los sueños lo ordena, lo procesa, lo sana.</p>
<p>A veces el sueño es un mensaje de Dios. A veces es un mensaje de nuestra propia alma. Y a veces —las más hermosas— es ambas cosas a la vez.</p>
<p>Un verdadero lector de sueños no intenta hilar lógicamente nada. No tiene un libro con significados predecibles de cada objeto, no interpreta desde su propio marco referencial. Trata de que el soñador “sienta” el mensaje.</p>
<p>Muchas veces las personas no son las que aparecen en el episodio onírico, representan momentos o hechos concretos, sustituyen a los actores verdaderos en esos periodos donde el tiempo se entrecruza y las geografías son otras, siempre simbólicas. Un sueño se lee con intuición y los propios credos, deseos e historias. El sueño no divulga, es una dimensión donde se vive. Y donde el alma habla.</p>
<p>El cargo <a href="https://lachispadechiapas.com.mx/columnistas/abanico-suenos-como-mensajes-cuando-el-alma-habla-en-otro-idioma/">ABANICO/ Sueños como mensajes. Cuando el alma habla en otro idioma</a> apareció primero en <a href="https://lachispadechiapas.com.mx">La Chispa de Chiapas</a>.</p>
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		<title>ABANICO/ Las instituciones en busca de sentido…</title>
		<link>https://lachispadechiapas.com.mx/columnistas/abanico-las-instituciones-en-busca-de-sentido/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2026 06:28:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Ivette Estrada Cuando la soledad, vulnerabilidad y falta de sentido nos invaden, existe una pregunta que las instituciones no deben soslayar: ¿cómo reconstruir sentido en instituciones que perdieron su alma? Las instituciones que antes daban sostén como la familia, escuela, partidos, empresas e iglesias ya no saben cómo ofrecerlo. Esas organizaciones se diseñaron para&#8230;</p>
<p>El cargo <a href="https://lachispadechiapas.com.mx/columnistas/abanico-las-instituciones-en-busca-de-sentido/">ABANICO/ Las instituciones en busca de sentido…</a> apareció primero en <a href="https://lachispadechiapas.com.mx">La Chispa de Chiapas</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Ivette Estrada</strong></p>
<p>Cuando la soledad, vulnerabilidad y falta de sentido nos invaden, existe una pregunta que las instituciones no deben soslayar: ¿cómo reconstruir sentido en instituciones que perdieron su alma? Las instituciones que antes daban sostén como la familia, escuela, partidos, empresas e iglesias ya no saben cómo ofrecerlo.</p>
<p>Esas organizaciones se diseñaron para organizar la vida social, pero también para algo más profundo: dar sentido. Hoy, sin embargo, están atrapadas en una lógica técnica que las vacía de propósito.</p>
<p>La familia se volvió un espacio de supervivencia, no de transmisión simbólica. La escuela enseña competencias, pero no horizonte. Los partidos administran poder, pero no ideales. Las empresas gestionan métricas, pero no propósito. Las iglesias repiten dogmas, pero no acompañan la complejidad contemporánea.</p>
<p>El resultado es una sociedad donde nadie sabe quién sostiene a quién. Y en ese vacío, el algoritmo ocupa el lugar del oráculo: predice, ordena, selecciona, decide. Pero no sostiene.</p>
<p>Y aquí aparece la espiritualidad como rumbo y respuesta. No es religión. Es la capacidad de una comunidad para responder tres preguntas esenciales: ¿Quiénes somos?, ¿Qué nos une? Y ¿Para qué existimos?</p>
<p>Cuando una institución no puede responderlas, pierde legitimidad, cohesión y futuro. Por eso, incluso las instituciones lucrativas necesitan espiritualidad: sin ella no existe sentido y no hay proyecto humano que dure.</p>
<p>La espiritualidad genera confianza, crea pertenencia y sostiene la resiliencia. También inspira creatividad y legitima el poder.</p>
<p>No es un lujo. Es infraestructura emocional. Es arquitectura interior.</p>
<p>Algunas acciones que pueden crear espiritualidad son éstas:</p>
<p><strong>Recuperar el propósito como brújula, no como slogan.<br />
Crear rituales que unan y den identidad.<br />
Formar líderes con inteligencia espiritual.<br />
Construir comunidades reales, no solo equipos funcionales.<br />
Introducir prácticas de contemplación y silencio. El ruido digital destruye la interioridad.<br />
Honrar la historia y los símbolos.<br />
Cuidar el lenguaje. El lenguaje es el primer territorio espiritual.</strong></p>
<p>En un mundo gobernado por algoritmos, la verdadera revolución no será tecnológica, sino simbólica. Las instituciones que aprendan a sostener emocional y espiritualmente a sus comunidades serán las que perduren. Las que no, desaparecerán.</p>
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		<title>Focus Group/ México ante la Crisis del Agua</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2026 04:49:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[análisis político]]></category>
		<category><![CDATA[featured]]></category>
		<category><![CDATA[Focus Group]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Ramón Rizzo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Jorge Ramón Rizzo* A medida que marzo de 2026 avanza, las principales zonas urbanas de México enfrentan una de las pruebas de resiliencia más severas de los últimos años. Tras un 2025 de lluvias intensas que ofrecieron un respiro temporal, el fenómeno de &#8220;La Niña&#8221; ha retornado, trayendo consigo un déficit de precipitaciones que&#8230;</p>
<p>El cargo <a href="https://lachispadechiapas.com.mx/columnistas/focus-group-mexico-ante-la-crisis-del-agua/">Focus Group/ México ante la Crisis del Agua</a> apareció primero en <a href="https://lachispadechiapas.com.mx">La Chispa de Chiapas</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Jorge Ramón Rizzo*</strong></p>
<p>A medida que marzo de 2026 avanza, las principales zonas urbanas de México enfrentan una de las pruebas de resiliencia más severas de los últimos años. Tras un 2025 de lluvias intensas que ofrecieron un respiro temporal, el fenómeno de &#8220;La Niña&#8221; ha retornado, trayendo consigo un déficit de precipitaciones que ya afecta al 41.8% del territorio nacional.</p>
<p>El inicio de 2026 presenta una paradoja hídrica. Si bien el Sistema Cutzamala comenzó el año con niveles de almacenamiento superiores al 90%, que representa una cifra récord no vista en décadas tras las lluvias de 2025, las extracciones para consumo y riego ya han empezado a mermar estas reservas. </p>
<p>Para mediados de marzo, el sistema operaba al 81.7%, una posición favorable comparada con años anteriores, pero vulnerable ante una temporada de estiaje que se prevé extrema.</p>
<p>El estrés hídrico no es uniforme, pero golpea con fuerza a los motores económicos del país. Actualmente, ciudades como Monterrey, Mexicali, Tijuana, Aguascalientes, Saltillo, San Luis Potosí y Querétaro enfrentan niveles críticos de escasez. En la Ciudad de México, el problema trasciende el llenado de las presas por sobreexplotación, desigualdad en ciertas zonas y fugas en otras.</p>
<p>La problemática de la CDMX, de cuerdo con especialistas consultados por Focus Group, tiene que ver con la extracción de 55 m³/s de los acuíferos, mientras que solo se recargan 25 m³/s. Agregando que en alcaldías como Iztapalapa, Tlalpan y Xochimilco se sufren los efectos más agudos debido al tandeo y la falta de infraestructura y redes eficientes. Mientras que cerca del 46% del agua potable en las alcaldías se pierde por infraestructuras obsoletas antes de llegar a los hogares capitalinos.</p>
<p>La crisis actual no es solo climática; es una &#8220;tormenta perfecta&#8221; de factores antropogénicos y naturales, que van desde el Cambio Climático, hasta la Gestión Obsoleta, pasando por la urbanización acelerada sin planificación hídrica.</p>
<p>Y es que, el Cambio Climático ha alterado los patrones de lluvia, haciendo que las precipitaciones sean impredecibles y las olas de calor más intensas. Las ciudades crecen más rápido que su capacidad para gestionar el agua residual o captar agua de lluvia. Y gran parte del tratamiento de aguas en México sigue utilizando métodos que no separan adecuadamente los drenajes pluviales de los residuales.</p>
<p>Este fin de semana leí aportaciones de expertos de instituciones como la UNAM y el IMCO, quienes advierten que el &#8220;Día Cero&#8221; no es una fecha lejana, sino una realidad cotidiana para al menos 12 millones de mexicanos que ya carecen de acceso regular al agua. </p>
<p>Xalapa, capital del estado de Veracruz y cuyo nombre proviene del significado en Náhuatl &#8220;Manantial en la Arena&#8221;, es en los últimos años prueba clara de la mala o nula praxis de programas y acciones, que vive una cotidiana escases del vital líquido.</p>
<p>Y, con particularidades propias también deben exhibirse problemas en abasto de agua en ciudades de Tamaulipas, Chihuahua, Sonora, Puebla, Tlaxcala y el Estado de México.</p>
<p>La solución requiere ir más allá de esperar la próxima temporada de lluvias; implica una inversión masiva en infraestructura de recarga de acuíferos, reparación de fugas y la adopción de tecnologías de almacenamiento eficiente en hogares e industrias.</p>
<p>La temporada de sequía de 2026 es un recordatorio de que el agua, aunque renovable, es un recurso finito cuya abundancia hoy no garantiza la seguridad de mañana y la crisis climática coloca la más alta evidencia de otra crisis, la crisis administrativa existente en los municipios en materia de abastecimiento de agua potable, drenaje y saneamiento.</p>
<p>*Periodista/Tlaxcala</p>
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		<title>ABANICO/ La mítica generación de cristal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Mar 2026 08:39:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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		<category><![CDATA[Abanico]]></category>
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		<category><![CDATA[Ivette Estrada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Ivette Estrada Borrar una realidad requiere eufemismos, ironía y burla. Así se desdibujan hechos y se implanta una realidad anodina y cómoda para quienes ostentan el poder de la narrativa. La “generación de cristal” es un insulto que oculta una crisis real. Aparece como un comodín para descalificar a jóvenes que expresan malestar, límites,&#8230;</p>
<p>El cargo <a href="https://lachispadechiapas.com.mx/columnistas/abanico-la-mitica-generacion-de-cristal/">ABANICO/ La mítica generación de cristal</a> apareció primero en <a href="https://lachispadechiapas.com.mx">La Chispa de Chiapas</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Ivette Estrada</strong></p>
<p>Borrar una realidad requiere eufemismos, ironía y burla. Así se desdibujan hechos y se implanta una realidad anodina y cómoda para quienes ostentan el poder de la narrativa.</p>
<p>La <strong><em>“generación de cristal”</em></strong> es un insulto que oculta una crisis real. Aparece como un comodín para descalificar a jóvenes que expresan malestar, límites, agotamiento o vulnerabilidad. Entonces el peyorativo nombre se usa como si nombrar emociones fuera sinónimo de fragilidad, como si pedir cambios fuera falta de carácter.</p>
<p>Pero detrás del mote desdeñoso hay algo más grave: una sociedad que prefiere burlarse de los síntomas antes que atender las causas.</p>
<p>Llamar “frágiles” a los jóvenes cumple una función: evita que los adultos, las instituciones y los sistemas económicos se cuestionen. Porque si la juventud “no aguanta nada”, entonces no hay que revisar jornadas laborales extenuantes, precariedad económica, violencia digital, crisis climática, incertidumbre laboral, presión académica, falta de acceso a vivienda, erosión de redes comunitarias, exposición constante a comparaciones y expectativas irreales… En suma: Es más fácil culpar a la generación que escucharla.</p>
<p>El aumento de suicidios entre <strong><em>Millennials, Generación Z</em></strong> e incluso la llamada <strong><em>Generación Punto Com</em></strong> no es un indicador de “debilidad”, sino de un entorno que se vuelve emocionalmente inhabitable para muchos jóvenes.</p>
<p>Las tasas de malestar emocional aumentan en jóvenes en muchos países. Factores como aislamiento, presión económica, discriminación, violencia digital y falta de acceso a apoyo influyen en ello.</p>
<p>En ese entorno, la narrativa de “generación de cristal” agrava el estigma, impide pedir ayuda y trivializa el sufrimiento.</p>
<p>Nombrar a una generación como “frágil” cuando enfrenta condiciones inéditas es una forma de violencia simbólica muy fuerte.</p>
<p>Ahora, lejos de ser frágiles, estas generaciones demuestran capacidad de adaptación a cambios tecnológicos acelerados, conciencia emocional que generaciones anteriores no pudieron permitirse, activismo social en temas como clima, género, diversidad, salud mental. También creatividad económica en entornos laborales precarios y resiliencia frente a crisis globales consecutivas.</p>
<p>Son generaciones que se atreven a nombrar lo que otras callaron.</p>
<p>El verdadero problema es un paradigma que ya no sostiene a nadie. Es el que glorifica la dureza, confunde silencio con fortaleza, romantiza el sacrificio, patologiza la sensibilidad, niega la necesidad de cambio.</p>
<p>Las generaciones jóvenes no son frágiles: son el espejo que incomoda porque muestra lo que ya no funciona.</p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>ABANICO/ Algoritmo de la felicidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Mar 2026 06:36:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Abanico]]></category>
		<category><![CDATA[featured]]></category>
		<category><![CDATA[Ivette Estrada]]></category>
		<category><![CDATA[Principal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Ivette Estrada La felicidad cotidiana no es un misterio: es un proceso reproducible, una especie de algoritmo interno que podemos activar cada día para generar claridad, energía y una sensación estable de realización. No depende del azar ni de esperar grandes acontecimientos, sino de pequeñas decisiones que crean un estado emocional fértil. Estas son&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Ivette Estrada</strong></p>
<p>La felicidad cotidiana no es un misterio: es un proceso reproducible, una especie de algoritmo interno que podemos activar cada día para generar claridad, energía y una sensación estable de realización. No depende del azar ni de esperar grandes acontecimientos, sino de pequeñas decisiones que crean un estado emocional fértil.</p>
<p>Estas son las acciones que cambian la forma en que tu mente interpreta la vida.</p>
<ol>
<li><strong> Activar la presencia: 30 segundos.</strong> La felicidad empieza cuando la mente deja de correr hacia el futuro o el pasado, cuando nos prevenimos de nostalgia o ansiedad. Para ello se requiere un simple proceso de inhala profundo, exhalar lento y nombra mentalmente: “Estoy aquí. Este es mi día.”</li>
</ol>
<p>Este gesto detiene la dispersión y abre espacio para la claridad.</p>
<ol start="2">
<li><strong> Identificar un micro</strong><strong>‑</strong><strong>prop</strong><strong>ó</strong><strong>sito sólo durante minuto.</strong> La mente necesita una dirección para motivarse. Así, conviene elegir una sola cosa que, si la haces hoy, te hará sentir que avanzaste. No tiene que ser grande, puede limitarse a enviar un mensaje, corregir un párrafo, ordenar un espacio, cerrar un pendiente.</li>
</ol>
<p>La clave es que sea concreto y alcanzable. Esto activa el circuito de autoeficacia.</p>
<ol start="3">
<li><strong> Crear un micro</strong><strong>‑</strong><strong>logro temprano.</strong> La felicidad se alimenta de la sensación de progreso. Hacer algo pequeño que puedas completar rápido como tender la cama, responder un correo, acomodar el escritorio, beber agua.</li>
</ol>
<p>Marcar ese logro mentalmente: “Primer avance del día.” Esto genera dopamina de inicio y es la chispa que enciende el resto del día.</p>
<ol start="4">
<li><strong> Practicar un gesto de amabilidad.</strong> La conexión humana amplifica la energía emocional. Así, envía un mensaje cálido, agradece algo, sonríe a alguien, haz un micro‑acto de generosidad.</li>
</ol>
<p>Esto activa oxitocina, que estabiliza el ánimo y reduce estrés.</p>
<ol start="5">
<li><strong> Reconocer algo que ya está bien.</strong> La mente tiende a enfocarse en lo que falta; la felicidad se construye enfocándose también en lo que ya existe.</li>
</ol>
<p>Así, nombra tres cosas que hoy están bien: tu salud, un proyecto, una relación, un aprendizaje, un momento.</p>
<p>Esto entrena el cerebro para ver abundancia en lugar de carencia.</p>
<ol start="6">
<li><strong> Elegir una actitud.</strong> La felicidad no es solo emoción: es postura. Decide: “Hoy elijo ligereza / claridad / paciencia / alegría / curiosidad.”</li>
</ol>
<p>La actitud funciona como un filtro: cambia cómo interpretas lo que ocurre.</p>
<ol start="7">
<li><strong> Cerrar el día con un micro</strong><strong>‑</strong><strong>balance.</strong> La felicidad se consolida cuando reconocemos lo que hicimos. ¿Qué avancé hoy?, ¿Qué aprendí?, ¿Qué puedo soltar?</li>
</ol>
<p>Este cierre evita que la mente se quede atrapada en pendientes y permite dormir con sensación de completitud.</p>
<p>Repetido diariamente, este algoritmo crea una felicidad que permite sentir que poseemos sentido, dirección, pertenencia, realización, gratitud y una especie de serenidad luminosa.</p>
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		<title>¿Quién evalúa al que gobierna?</title>
		<link>https://lachispadechiapas.com.mx/columnas/quien-evalua-al-que-gobierna/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Mar 2026 15:20:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El ángulo muerto más peligroso de nuestras democracias &#160; José Luis Camba Arriola  &#124;  Sociólogo, Politólogo y Abogado Para pilotar un avión comercial con doscientos pasajeros se exige, además de miles de horas de vuelo, una evaluación psicológica periódica que acredite que el piloto posee el juicio, la estabilidad emocional y el contacto con la&#8230;</p>
<p>El cargo <a href="https://lachispadechiapas.com.mx/columnas/quien-evalua-al-que-gobierna/">¿Quién evalúa al que gobierna?</a> apareció primero en <a href="https://lachispadechiapas.com.mx">La Chispa de Chiapas</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li><strong><em>El ángulo muerto más peligroso de nuestras democracias</em></strong></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>José Luis Camba Arriola</strong>  |  Sociólogo, Politólogo y Abogado</p>
<p>Para pilotar un avión comercial con doscientos pasajeros se exige, además de miles de horas de vuelo, una evaluación psicológica periódica que acredite que el piloto posee el juicio, la estabilidad emocional y el contacto con la realidad necesarios para no poner en riesgo vidas ajenas. Lo mismo se exige a controladores aéreos, operadores de centrales nucleares y astronautas. Nadie considera que estos requisitos atenten contra sus derechos laborales. Son, simplemente, condiciones razonables para ejercer una responsabilidad extraordinaria.</p>
<p>Ahora considere esto: un presidente, un primer ministro, un jefe de Estado tiene bajo su responsabilidad no doscientas vidas, sino millones. Sus decisiones pueden desencadenar guerras, agravar pandemias, destruir economías o vulnerar los derechos fundamentales de poblaciones enteras. Y sin embargo, no existe en ninguna democracia del mundo un mecanismo que exija a quienes aspiran a gobernar demostrar que poseen las capacidades cognitivas y psicológicas mínimas para hacerlo. Ni uno solo.</p>
<p>Esta no es una omisión menor. Es el ángulo muerto más peligroso de nuestras democracias.</p>
<p><strong>El poder enferma</strong></p>
<p>David Owen, neurólogo, psiquiatra y exsecretario de Relaciones Exteriores británico, dedicó décadas a estudiar lo que denominó el «síndrome de hibris»: un patrón clínicamente reconocible que aparece en líderes políticos tras el ejercicio prolongado del poder. Grandiosidad progresiva, desprecio por el consejo externo, confianza excesiva en el propio juicio, pérdida de contacto con la realidad ordinaria. Owen documentó estos cambios en líderes tan diversos como Tony Blair, George W. Bush y Margaret Thatcher.</p>
<p>Dacher Keltner, psicólogo de Berkeley, aportó la evidencia neurocientífica: el poder sostenido reduce la empatía, incrementa la impulsividad y genera patrones de conducta que replican, literalmente, rasgos de daño cerebral en la corteza prefrontal. El poder, en otras palabras, puede producir en quien lo ejerce los mismos efectos que una lesión en la parte del cerebro responsable del juicio y el autocontrol.</p>
<p>El caso histórico más ilustrativo es quizá el de Enrique VIII de Inglaterra. Antes de sufrir un traumatismo craneoencefálico grave en una justa en enero de 1536, era un gobernante razonablemente funcional. Después, se transformó en un tirano errático, paranoico y cruel. Los historiadores clínicos han identificado un cuadro compatible con lo que hoy llamamos encefalopatía traumática crónica. Las consecuencias las pagó Inglaterra durante décadas. Si hubiera existido un mecanismo de evaluación, el cambio habría sido detectable.</p>
<p><strong>No es un espectro difuso: hay consenso clínico</strong></p>
<p>Una objeción frecuente es que no sabemos qué significa «aptitud mental para gobernar». Pero no necesitamos saberlo. No necesitamos un consenso clínico sobre qué hace a un buen gobernante —esa es una cuestión política—. Lo que sí existe, y con solidez, es un consenso clínico sobre qué trastornos comprometen gravemente el juicio, el control de impulsos, la empatía cognitiva y el contacto con la realidad. Ese consenso está codificado en el DSM-5, el manual de la Asociación Americana de Psiquiatría, y en la CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud, con criterios operacionales explícitos y validados internacionalmente.</p>
<p>El trastorno antisocial de la personalidad implica una indiferencia estructural hacia el daño ajeno. Los trastornos neurocognitivos mayores erosionan la capacidad misma de razonar. Los trastornos psicóticos distorsionan la percepción de la realidad. Las formas graves del narcisismo convierten al gobernante en alguien incapaz de recibir información que contradiga su autoimagen. Ninguno de estos diagnósticos es caprichoso ni culturalmente arbitrario.</p>
<p>Y no, la depresión de Lincoln o la de Churchill no son argumentos en contra. La depresión es tratable y no compromete necesariamente el juicio ejecutivo. Usar estos casos como argumento contra las evaluaciones es una trampa retórica: se escoge la condición más benigna del espectro para sugerir que cualquier filtro sería injusto. Lo grave no es la depresión. Lo grave es la sociopatía gobernando, la demencia decidiendo, la megalomanía con acceso al botón nuclear.</p>
<p><strong>La falacia del derecho a ser votado</strong></p>
<p>«Pero eso atentaría contra el derecho de todos a ser votados.» Esta es la objeción más repetida y, paradójicamente, la más débil. Ningún derecho fundamental es absoluto. Ya exigimos edad mínima, nacionalidad y, en muchos países, ausencia de antecedentes penales para ser candidato. Nadie llama a esos requisitos «atentados contra el sufragio pasivo». Son condiciones razonables para una función de responsabilidad extraordinaria. La aptitud psicológica mínima es, como mínimo, tan relevante como la edad o la nacionalidad.</p>
<p>Además, la propuesta más sofisticada ni siquiera plantea excluir candidaturas. Plantea transparencia: que los resultados de la evaluación sean públicos y que los electores —cada uno de ellos, individualmente— decidan qué peso otorgarles. Del mismo modo que la transparencia patrimonial no prohíbe que un candidato sea rico, pero permite saber qué intereses podrían influir en su gestión.</p>
<p><strong>La pregunta incómoda</strong></p>
<p>Piénselo así: si mañana descubriera que el piloto de su próximo vuelo no ha pasado ninguna evaluación psicológica en su vida, probablemente no subiría al avión. Pero aceptamos, sin pestañear, que quienes toman decisiones que afectan a millones de personas —incluidas decisiones sobre guerra, pandemias y política nuclear— operen sin ningún control equivalente.</p>
<p>La pregunta incómoda no es por qué deberíamos implementar evaluaciones psicológicas para gobernantes. La pregunta incómoda es por qué hemos tardado tanto en planteárnoslo.</p>
<p><em>José Luis Camba Arriola es sociólogo, politólogo y abogado. Este artículo resume los argumentos desarrollados en su policy paper «Aptitud psicológica para el ejercicio del poder público: Fundamentos clínicos, jurídicos y políticos para un mecanismo de evaluación obligatoria» (2026). Si gusta tener completo el policy paper, favor de solicitarlo.</em></p>
<p><em> </em></p>
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