La porcicultura fortalece el desarrollo social comunitario y consolida el desarrollo sostenible.

Por Jorge L. Hernández
La porcicultura tiene un gran reto, pero cada día va logrando impulsar, como lo es el desarrollo social comunitario, compromiso que hace realidad en el desarrollo del campo, la generación de empleo, fortalecer el trabajo de miles de familias productoras en el país, que son parte importante en la industria porcina.

Cabe destacar que la porcicultura privilegia el desarrollo social comunitario, un proceso vital , continuo de mejora en las condiciones de calidad de vida, el bienestar y la igualdad de las personas dentro de las comunidades, donde está la fuerza de su existencia y vida; reduciendo la pobreza, la desigualdad y la exclusión, garantizando que todos tengan acceso a oportunidades equitativas en el sector de la producción porcícola.
trascendente resaltar que la porcicultura mexicana genera progreso , crecimiento, empleos, divisas, economía social, desarrollo en zonas rurales y suma a la seguridad alimentaria del país, así lo ha reiterado el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos Arámbula Subrayando la importancia de revalorar y dar a conocer el importante papel de la industria porcícola, de la carne de cerdo en la dieta de la población y como aliada para combatir la desnutrición, así como su aportación a la medicina, ya que la piel debidamente asistida se emplea en el tratamiento de quemaduras y heridas de piel.

En esa mejora continua el sector porcino reafirma su compromiso con la innovación, la responsabilidad ambiental y el desarrollo social, fortaleciendo el trabajo articulado entre gremio, empresa y medios especializados.
Consumir productos nacionales es apoyar al sector porcicultor y a quienes trabajan día a día por una producción de calidad, es fortalecer el desarrollo social que de manera especial es prioridad en la industria porcícola.
La porcicultura es un motor clave para el desarrollo social, especialmente en zonas rurales. El sector genera miles de empleos directos e indirectos, combate la pobreza y fomenta el arraigo en el campo al ofrecer trabajos seguros cerca de las comunidades.

A nivel nacional, la industria porcina es un pilar fundamental tanto para la economía social como para la seguridad alimentaria. En regiones clave como la península de Yucatán, la actividad transforma la dinámica de las comunidades locales al empoderar a los productores y mejorar su calidad de vida y más de 2 millones de personas empleadas en todo el país.
Los proyectos integrales otorgan a los campesinos un empleo formal con prestaciones, acceso a vivienda y servicios de salud, evitando la migración hacia las ciudades, dándoles todo para el arraigo y crecer en su comunidad.

La sustentabilidad como una responsabilidad y parte del desarrollo social integral, las granjas modernas están incorporando el tratamiento de aguas mediante biodigestores, reduciendo el impacto ambiental y fomentando el desarrollo sostenible de las comunidades y sobre todo progreso y bienestar en el desarrollo social comunitario.
