GOBIERNO DE CALIDAD/ Aprendizaje como motivación

Por Jorge Manrique, Rector del Colegio Jurista y director general de Gobierno de Calidad, consultoría de políticas públicas
El acceso al aprendizaje en uno de los predictores más fuertes de la motivación y se convierte en un estado natural. Es ahí donde las sinergias entre universidades y empresas pueden transformarse en verdaderos ecosistemas de aprendizaje continuo.
Algunas acciones clave que vinculan a las empresas con los colegios y universidades son éstas:
Alianzas basadas en necesidades reales, no en convenios simbólicos.
Aquí, mientras las empresas mapean brechas de habilidades (técnicas, digitales, comunicativas, éticas), las universidades traducen esas brechas en rutas formativas modulares, actualizables y accesibles.
Ambas partes acuerdan indicadores de impacto como retención, productividad, movilidad interna e, incluso, satisfacción.
Así el aprendizaje se convierte en un proceso vivo, no en un catálogo estático.
Modelos híbridos de formación continua.
Existen distintos modelos a considerar:
Microcredenciales y nanocursos se integran en trayectorias profesionales.
Programas “on demand” que responden a cambios tecnológicos o regulatorios.
Laboratorios de práctica donde estudiantes y empleados resuelven problemas reales juntos.
Es decir, se genera motivación orgánica porque el aprendizaje se vuelve inmediato, útil y visible.
Cocreación de conocimiento.
Bajo este modelo las empresas aportan casos, datos, retos y mentores. En tanto, las universidades brindan metodología, rigor, ética y pensamiento crítico.
Entonces se crean “comunidades de práctica” donde ambos mundos dialogan y se retroalimentan. Esto eleva la calidad del aprendizaje y lo vuelve más humano y situado.
Ecosistemas de innovación compartida.
Puede generarse mediante centros de investigación aplicada financiados de manera conjunta.
También a través de programas de residencia: académicos en empresas y profesionales en universidades.
Incluso establecer hackatones (espacio de tecnología, creatividad y resolución de problemas), clínicas de innovación y observatorios sectoriales.
Bajo esos esquemas la motivación surge cuando las personas sienten que están en la frontera del conocimiento.
Otras ideas para generar sinergias emergen con infraestructura tecnológica compartida y cultura organizacional que honra el aprendizaje
Cuando universidad y empresa honran el aprendizaje como un valor, la motivación se vuelve estructural.
