La porcicultura fortalece el desarrollo rural, económico y bienestar en pueblos visionarios.

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Por Jorge Hernández

Gozan de los beneficios de la industria porcícola, las comunidades rurales y poblaciones que buscan el desarrollo integral, entre la economía, el campo, el empleo, el bienestar y la seguridad alimentaria de las familias, crecen y logran la estabilidad y los impactos económicos de la industria porcícola, países europeos y orientales lo están viviendo. En Centroamérica y todo Latinoamérica en su mayoría siempre influyen factores políticos e intereses mercantiles que con las ONGs dividen y “envenenan la colectividad e inducen a los pobladores de la comunidad y se enfrenten los unos a los otros, con el objetivo de frenar proyectos productivos y los pobladores sigan en la pobreza y vivan divididos. Así lo revelan economistas y sociólogos expertos en desarrollo social y económico de los pueblos.

En países productores clave como China, Estados Unidos, España, Brasil se estima que la industria porcícola beneficia a las comunidades de las zonas rurales y crea empleo a millones de trabajadores, tanto en la producción como en la cadena de valor, procesamiento, logística y distribución. No es así en México, donde los sectores productivos son paralizados por intereses de terceros donde usan a los pobladores.

Es importante ver como la industria porcícola impacta en el desarrollo rural. la producción porcina contribuye en los pueblos y comunidades al ofrecer oportunidades económicas en áreas donde las opciones de empleo son limitadas.

Cabe destacar que el sector porcino en algunos países de Centroamérica tiene un importante impacto económico en las áreas rurales y contribuye significativamente al empleo y la producción local de alimentos, genera miles de empleos, tanto directos en granjas y centros de producción como indirectos en distribución, procesamiento y comercialización, donde familias enteras se ven beneficiadas.

En China el mayor productor y consumidor mundial, la porcicultura en sus zonas rurales, es un pilar fundamental para la economía campesina, la seguridad alimentaria y el desarrollo agrícola. Sus beneficios principales incluyen la generación de ingresos y autoempleo, el aprovechamiento de subproductos agrícolas, la producción de abono orgánico y la tradición cultural de apoyo a las familias.

Los beneficios de la industria porcícola son económicos, agrícolas y bienestar. Para las familias rurales es fuente de ingresos y ahorro, funciona como un “banco de cerdos” , ofreciendo liquidez económica y reduciendo la pobreza mediante la cría de traspatio o en pequeñas granjas.

El estiércol porcino es un abono orgánico esencial y tradicional que nutre los cultivos locales, reduciendo la dependencia de fertilizantes químicos y cerrando el ciclo de producción agrícola sostenible.

Garantiza la seguridad Alimentaria y Desarrollo Sostenible Suministro de proteína, el acceso directo a la carne de cerdo, la cual es un alimento básico y culturalmente invaluable en la dieta.

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La industria porcícola tiene buenas perspectivas futuras.  Se espera que la producción porcina siga creciendo a nivel mundial, particularmente en mercados emergentes como África, América Latina y países orientales.

Se proyecta que el crecimiento del consumo de carne de cerdo, impulsado por el aumento de la clase media, más que las comunidades rurales y los cambios en las preferencias alimenticias.

 

 


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